Decía mi abuela con la sabiduría del pueblo que ha pasado penurias, que “Nadie dá duros a pesetas”, queriendo decir con esto que no se puede honradamente conseguir algo por debajo de su valor real. Y si te lo ofrecen es que, y siguiendo con el refranero popular, te “estén dando gato por liebre”.

Me sorprende ver campañas publicitarias de centros médico estéticos con tratamientos a un precio igual o incluso menor al del producto que se supone se va a aplicar.

Todos sabemos que el precio de un tratamiento, lleva consigo además del producto, el correspondiente IVA (21%), la parte proporcional de los gastos de explotación: sueldos de personal, alquiler de local, luz, teléfono, tasas del ayuntamiento, seguros de responsabilidad civil, fungibles, gestoría, el propio sueldo del personal que realiza el tratamiento, etc., etc.

¿Cómo entonces, si un material cuesta 100 euros, alguien puede publicitarse diciendo que el tratamiento vale 125 ?

¿de verdad?

Esto deberían reflexionarlo los pacientes quienes acuden en ocasiones atraídos por la fiebre del Low cost sin pararse a pensar que están poniendo en juego ya no solo un buen resultado, sino su propia salud. Y ésta ¿Cuánto vale?

A mí las cuentas no me salen, a menos que, claro está, haya menos liebre que gato!

Dr. Manuel Prieto Pérez

Clínica Císem

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